Cipolletti | A los 84 años, un artesano busca exhibir las esculturas que creó durante toda una vida
Redacción - 03 junio, 2026
Raúl Di Lauro aprendió el oficio entre aserraderos, construyó cientos de obras con maderas patagónicas y dejó su huella en distintos puntos de Río Negro y Neuquén. Hoy sueña con realizar una muestra en su ciudad para compartir el trabajo que desarrolló durante décadas.
Entre troncos, herramientas y esculturas talladas a mano, Raúl Di Lauro conserva intacta una pasión que nació en su infancia. El vecino de Cipolletti, de 84 años, pasó gran parte de su vida rodeado de madera gracias al trabajo de su padre en un aserradero local. Aquellos primeros años entre tablones y viruta despertaron una vocación que lo acompañó hasta la actualidad y que transformó simples troncos patagónicos en obras de arte reconocidas por quienes conocen su trayectoria.
De los juegos en un aserradero a las esculturas que recorrieron la región
Las primeras creaciones surgieron cuando era niño. Mientras los operarios trabajaban, fabricaba pequeños autos con restos de madera y experimentaba con distintas formas. Con el paso de los años desarrolló un estilo propio basado en el trabajo manual, sin moldes ni procesos industriales. De sus manos nacieron figuras gauchas, rostros indígenas, escenas rurales, retratos históricos y obras religiosas realizadas con especies como nogal, acacia y olivillo.
Relacionadas
Entre sus trabajos más destacados sobresale un Cristo de tamaño natural que demandó cerca de un año de labor y que permanece en una capilla de Pichi Neuquén. También realizó esculturas para distintas localidades de Neuquén y Río Negro, aunque durante mucho tiempo decidió no firmar sus obras. Esa elección hizo que gran parte de su producción circulara sin que el público conociera la identidad del artista detrás de cada pieza.
El legado compartido con “Luli” y un sueño pendiente en Cipolletti
Gran parte de esa historia artística estuvo acompañada por Norma Amanda Pizzarro, conocida por todos como “Luli”, su compañera durante 59 años de matrimonio. Mientras Raúl tallaba las figuras, ella aportaba color, terminaciones y detalles que completaban cada obra. Juntos también administraron durante 25 años una reconocida mueblería de Cipolletti, donde combinaron el trabajo comercial con la producción artesanal.
Tras el fallecimiento de Luli, ocurrido hace poco más de un año, Raúl continuó rodeado de sus esculturas y de los recuerdos construidos junto a su familia. Hoy mantiene un deseo que considera fundamental: organizar una gran exposición en el Complejo Cultural Cipolletti para mostrar las obras que permanecen guardadas en su taller. Después de una vida dedicada a transformar la madera en arte, espera que la ciudad donde nació y creció pueda conocer en profundidad el legado que construyó con sus propias manos.
Artículos relacionados
Más Leídas
