Río Negro descubrió una nueva especie y un bosque petrificado de 50 millones de años
Redacción - 22 junio, 2026
Los hallazgos se registraron en La Buitrera y en cercanías de Bariloche. Los estudios aportaron información inédita sobre la fauna y la flora que habitaron la Patagonia millones de años atrás.
Investigadores de la Fundación Azara y el CONICET identificaron una nueva especie de cocodrilo terrestre en el Área Paleontológica La Buitrera, en Río Negro. El ejemplar recibió el nombre de Antusuchus rionegrinus y habitó la región durante el período Cretácico, hace más de 100 millones de años, cuando los dinosaurios dominaban gran parte del planeta.
Los restos fósiles permitieron reconstruir las características de este depredador, que presentaba patas largas, una estructura corporal adaptada para desplazarse con rapidez y una dentadura especializada para la caza. Los especialistas estimaron que alcanzaba un tamaño similar al de un perro mediano y que integraba los ecosistemas que existían en la Patagonia prehistórica.
Hallaron un bosque petrificado cerca de Bariloche
En paralelo, un equipo integrado por paleontólogos y personal de la Dirección de Patrimonio y Museos de Río Negro localizó un nuevo sitio paleontológico en la zona de Pilcaniyeu, a unos 80 kilómetros al sur de Bariloche. Allí identificaron un conjunto de árboles petrificados con una antigüedad estimada de 50 millones de años.
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El descubrimiento surgió tras una denuncia que alertó sobre la presencia de restos fósiles en un establecimiento rural. Durante las tareas de relevamiento, los especialistas detectaron tres sitios paleontológicos con más de una decena de ejemplares pertenecientes a antiguas especies de coníferas y angiospermas, correspondientes al período Eoceno, cuando la Patagonia presentaba un clima más cálido y húmedo que el actual.
Desde la Secretaría de Cultura de Río Negro destacaron que ambos hallazgos fortalecieron el valor científico de la provincia y consolidaron a la región como uno de los principales territorios de Sudamérica para el estudio de la vida prehistórica. Además de ampliar el conocimiento sobre la evolución de especies animales y vegetales, los descubrimientos permitieron reconstruir aspectos clave del paisaje patagónico millones de años antes de la aparición del ser humano.
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