Se realiza la audiencia que se suspendió hace diez días. Un juez decidirá si el sacerdote sigue con domiciliaria o se le revoca ese beneficio. Está condenado a doce años por abuso sexual.
La Justicia llevará a cabo este martes una audiencia en la que el juez de Control, Gastón Boulenaz, definirá si el cura Hugo Pernini, condenado por abuso sexual a 12 años de prisión, irá a la cárcel. Por ahora cumple prisión domiciliaria, pero las querellas y la fiscalía solicitan que quede detenido en prisión. En tanto, la defensora Vanesa Ranocchia solicitará que continúe con medidas alternativas de detención hasta que quede firme la sentencia.
El Tribunal de Impugnación Penal rechazó la apelación hace diez días, y la defensa del cura podría seguir apelando en el Superior Tribunal de Justicia. Hace 10 días, además, la audiencia de reexamen de medida de coerción se suspendió porque no funcionaba el sistema para hacerla en forma virtual y el sacerdote no podía acudir a una audiencia presencial por haberse contagiado de Covid-19.
Pedido de cárcel común
Los fiscales Oscar Cazenave y Walter Martos y la defensora oficial y querellante, Paula Arrigone, van a pedir que el cura comience a cumplir su condena en prisión común. En cambio, la defensora Vanesa Ranocchia solicitara que continúe en domiciliaria. La fiscalía pidió que la justicia disponga una custodia policial en la vivienda del barrio Plan 3000 de Santa Rosa donde el cura cumple la prisión domiciliaria.
El jueves 19 de mayo, la Sala B del Tribunal de Impugnación Penal, conformada por los jueces Filinto Rebechi y Mauricio Piombi, había rechazado el recurso de impugnación presentado por la defensora particular y, de esa manera, confirmó la sentencia de culpabilidad y la imposición de una pena de 12 años de prisión contra el sacerdote Hugo Edgardo Pernini.
El cura fue condenado como autor de abuso sexual simple, gravemente ultrajante y con acceso carnal, agravado por ser el autor ministro de un culto religioso reconocido, mediando abuso coactivo o intimidatorio de una relación de autoridad y poder, como delito continuado. La víctima fue un joven que, al momento de los hechos, tenía 17 años.
El sacerdote llegó a esa instancia con prisión domiciliaria, con tobillera electrónica, que cumplía en una vivienda del barrio Plan 300 de Santa Rosa.
Los hechos probados ocurrieron en la Iglesia Nuestra Señora de Luján, en Santa Rosa, más precisamente en los departamentos donde residía el imputado, ya que estaba a cargo del templo. Los abusos fueron reiterados y uno de ellos sucedió en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El damnificado tenía 17 años cuando se iniciaron los ataques sexuales y había cumplido los 18 cuando cesaron.
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