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Río Negro | Una orca se acercó a una canoa en el Golfo San Matías y sorprendió a investigadores

Redacción - 26 mayo, 2026

El episodio ocurrió en Bahía Rosas, cuando una orca macho identificada como Pao (PTN-006) se aproximó hasta la costa tras interpretar el sonido de unos remos como una posible presa. El momento quedó registrado y generó sorpresa entre especialistas por tratarse de una conducta sin antecedentes similares en la zona.

La situación se produjo durante la tarde del lunes en aguas del Golfo San Matías y fue reportada por el equipo de investigación Península Valdés Orca Research. Según explicaron, el animal detectó el movimiento y el sonido generado por una persona que navegaba en canoa y lo asoció con la presencia de un lobo marino, una de las especies que forman parte de su alimentación habitual.

 

Una aproximación que terminó sin incidentes

De acuerdo con el relevamiento realizado por los investigadores, la orca avanzó hacia la costa y modificó su trayectoria cuando identificó que se trataba de una embarcación ocupada por una persona. El ejemplar giró y regresó mar adentro sin provocar ningún contacto ni situación de riesgo.

 

Desde el equipo científico señalaron que nunca habían observado una escena de estas características y remarcaron que no existen registros de ataques de orcas a seres humanos en estado salvaje, más allá de antecedentes documentados en cautiverio. Aun así, reconocieron que el episodio pudo generar una situación de fuerte impacto para quien estaba en el agua.

 

El comportamiento que distingue a las orcas patagónicas

Las orcas vinculadas con la región de Península Valdés son reconocidas internacionalmente por desarrollar el llamado varamiento intencional, una técnica de caza que aparece principalmente entre marzo y mayo y vuelve a registrarse entre octubre y noviembre.

 

Durante esos períodos, los animales aprovechan la marea alta para impulsarse fuera del agua y capturar crías de lobos marinos cerca de la orilla. Esa conducta comenzó a documentarse en 1974 y los especialistas sostienen que se transmite entre generaciones dentro de los grupos familiares. Cada temporada, además, atrae visitantes y observadores que llegan para seguir uno de los fenómenos más característicos de la fauna marina patagónica.