Bariloche | Una startup del CONICET desarrolló protectores solares naturales con microorganismos patagónicos
Redacción - 15 mayo, 2026
El proyecto BioH41 surgió dentro del IPATEC y logró reconocimiento nacional tras crear levaduras capaces de producir fotoprotectores en la oscuridad. El desarrollo apuntó a reemplazar filtros químicos utilizados por la industria cosmética.
Un grupo de investigadores de Bariloche avanzó con un desarrollo biotecnológico que buscó producir protectores solares naturales a partir de microorganismos adaptados a la radiación extrema de la Patagonia. El proyecto se llamó BioH41 y nació dentro del IPATEC, el Instituto Andino Patagónico de Tecnologías Biológicas y Geoambientales, dependiente del CONICET y la Universidad Nacional del Comahue. Durante 2025, la startup obtuvo el segundo puesto en el concurso nacional IB50K, uno de los principales certámenes científicos del país.
Detrás de la iniciativa apareció el investigador Diego Libkind, director del IPATEC y referente de la biotecnología argentina. Según explicó, el proyecto surgió a partir del estudio de levaduras presentes en lagunas de altura, donde los microorganismos desarrollaron mecanismos naturales para resistir altos niveles de radiación ultravioleta. El equipo científico tomó esa capacidad biológica y logró reproducirla en laboratorio para generar compuestos con aplicación cosmética e industrial.
El avance más importante del proyecto llegó cuando los investigadores consiguieron que las levaduras produjeran esos compuestos sin necesidad de exposición a la luz, un paso clave para reducir costos y avanzar hacia una fabricación industrial. “Le enseñamos a la levadura a producir ese protector solar en la oscuridad”, explicó Libkind, quien remarcó que el verdadero desarrollo estuvo en la creación de una cepa biotecnológica única.
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BUSCARON ESCALAR LA PRODUCCIÓN
El proyecto comenzó a captar interés fuera del ámbito científico y avanzó hacia una etapa de expansión comercial. La startup no apuntó a fabricar cremas terminadas, sino a transformarse en proveedora de ingredientes para empresas cosméticas internacionales. Esa estrategia permitió que BioH41 se posicionara dentro del ecosistema de startups científicas con potencial exportador.
Actualmente, la iniciativa cuenta con financiamiento del Grupo Harmony, una firma argentina que respaldó el salto desde ensayos de laboratorio hacia pruebas industriales de mayor escala. El desafío ahora pasa por ampliar la producción desde pequeños biorreactores hasta sistemas capaces de procesar miles de litros, un punto central para ingresar al mercado internacional.
Durante los estudios, los investigadores detectaron además propiedades antioxidantes e hidratantes en los extractos desarrollados. Según indicó el equipo, las pruebas mostraron mejoras vinculadas a la humectación y energía de la piel, mientras laboratorios especializados continúan evaluando los resultados mediante protocolos controlados y ensayos con voluntarios.
BARILOCHE CONSOLIDÓ SU PERFIL CIENTÍFICO
El desarrollo de BioH41 volvió a poner en escena el perfil científico y tecnológico de Bariloche, donde conviven instituciones como INVAP, centros del CONICET, universidades y startups orientadas a transformar investigación en productos con valor comercial.
Libkind remarcó además la importancia de que el proyecto mantuviera identidad local y sostuvo que el objetivo fue mostrar que la innovación científica podía surgir desde la Patagonia. “Queremos que se sepa que esto nace en Bariloche, desde la ciencia, la universidad pública y el CONICET”, afirmó el investigador.
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