Puente Picún Leufú | Un productor diversificó la cría ganadera con truchas arcoíris
Redacción - 21 abril, 2026
La familia Painemilla utiliza vertientes naturales para producir peces y luego reutilizar el excedente hídrico en el riego de pasturas. El proyecto, que cumple su cuarta temporada, alcanzó ejemplares de hasta 1,8 kilos y proyecta la elaboración de subproductos bajo normas bromatológicas.
En el departamento Zapala, la tradición criancera incorporó una variante productiva que rompió con el esquema exclusivo de chivos y lanares. Víctor Painemilla y su hijo Juan Cruz, de 13 años, transformaron el paisaje de meseta arbustiva mediante la captación de vertientes naturales para la cría de trucha arcoíris. El sistema aprovechaba la formación geológica del paraje para encauzar el agua hacia un estanque de engorde, permitiendo que el recurso cumpliera una función vital antes de reintegrarse al campo. Esta iniciativa contó con la asistencia del CEAN y del Ministerio de Producción, organismos que facilitaron las primeras siembras y el seguimiento técnico del lote.
Optimización hídrica y rinde
La clave del emprendimiento residía en el aprovechamiento integral del caudal, ya que el agua utilizada en la pileta de los peces regresaba luego al mallín para fomentar el crecimiento del pasto. El técnico agrónomo Ariel Bezoky explicaba que esta metodología permitía optimizar un recurso crítico en la estepa neuquina, transformando la piscicultura en un complemento directo de la ganadería extensiva. Durante la última cosecha, los registros arrojaron un promedio de 1,5 kilos por pieza, lo que demostraba la excelente adaptación de la especie a las condiciones ambientales y la pureza del agua mineral que brotaba de las rocas.
El manejo cotidiano de la chacra vinculaba el pasado familiar con las nuevas demandas del mercado alimentario. Víctor, quien creció en el puesto El Mallín ayudando en la producción de quesos y dulces, delegó gran parte de las tareas de mantenimiento de los estanques en su hijo menor. El joven combinaba sus obligaciones escolares con el control de los ejemplares, aprendiendo de forma práctica sobre la oxigenación y la alimentación de los salmónidos. Esta dinámica familiar aseguraba la continuidad del oficio bajo una mirada sustentable que priorizaba el cuidado de las pasturas naturales para el resto de la hacienda.
Relacionadas
Proyección comercial y valor agregado
Aunque actualmente la producción se destinaba principalmente al consumo propio, los titulares del establecimiento planeaban escalar el proyecto hacia la comercialización regional. Entre los objetivos a corto plazo figuraba la capacitación en técnicas de faenado y la elaboración de paté o productos ahumados para ingresar al circuito turístico y gastronómico de la Ruta 40. Para ello, los productores iniciaron consultas sobre los protocolos necesarios para garantizar la cadena de frío y el procesamiento en origen, buscando que el valor agregado quedara íntegramente en la localidad de Puente Picún Leufú.
La integración de la piscicultura a la matriz económica de la zona centro representaba un cambio de paradigma para los puesteros tradicionales. La articulación con la Dirección Provincial de Escuelas Técnicas y otras áreas de gobierno pretendía que estos casos testigos sirvieran de modelo para otros productores con acceso a vertientes. De esta manera, el paraje no solo conservaba su identidad ligada a la lana y el chivo, sino que se posicionaba como un punto de innovación agropecuaria capaz de generar alimentos de alta calidad nutricional en un entorno de clima hostil.
Artículos relacionados
Más Leídas
