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El gobierno pampeano inició la reparación de legajos prescindidos durante la última dictadura

Redacción - 27 junio, 2022

A través de un decreto provincial, se comenzó a reparar los legajos prescindidos durante la última dictadura cívico militar.

 

El Gobierno de La Pampa ordenó a través del Decreto 407/22 reparar los legajos personales de trabajadores prescindidos del Estado provincial durante la última dictadura.

 

Omar Coux, vecino de General Pico, hasta la llegada e incluso durante los primeros años de la última dictadura, trabajaba en la Escuela Granja (desde 1963). En 1977 lo obligaron a dejar su lugar de trabajo. Incluso con la amenaza de perder su otra fuente laboral en el Banco de Desarrollo.

“Sentíamos el lugar con toda el alma”, describió Omar a la Agencia Provincial de Noticias. “Los pasajes fueron hermosos, con cosas buenas y otras no tanto, pero fue muy duro dejar la Escuela. Por suerte 10 años después me reincorporan, ya con el Taller Politécnico”, relató.

Entre notas guardadas donde se reconoce su labor, recortes periodísticos de la época, fotos y miles de recuerdos, Omar rememoró muchas de las vivencias de la época y con alegría dice que al día de hoy muchas veces lo paran en la calle, ya con 40 o 50 años, y son sus alumnos de esa época que lo saludan.

Oportunamente hizo una presentación, la que calificó como una situación sumamente difícil, “más cuando uno ya estaba tan enquistado en el colegio, se sentía parte de eso. A mí la docencia me gustó toda la vida. Hasta di clases ad honorem un año cuando ‘Camucha’ (Carmen) Ferrari era directora del Nocturno en el Colegio Normal (Carlos Lubetkin). Aquí me sentía muy bien, muy cómodo, incluso tengo una carta (de 1976) de la ex directora, Berta Suárez, felicitándome por la labor cumplida”.

 

Despido obligado

Omar recordó que una mañana de 1977, en su Fiat 1500 y junto a Leonilda Arguello y Carlos Cuello, viajaron a Santa Rosa porque los habían llamado del Centro Cívico. “Hasta pensamos que era un ascenso”, dijo entre risas.

 

“Nos atendió una señora, yo pasé primero, y me comunicó que a partir del lunes no estaba más en mi lugar de trabajo, ‘¿por qué?’ Le pregunté, a lo que respondió que ya estaba, que me tenía que retirar. Me negué y me dijo que yo también estaba en el Banco de Desarrollo, y que si no firmaba ‘la voluntad de retirarme’ también me retiraban del Banco”, relató.

 

Tras 14 años en su función, en julio de 1977, el entonces gobernador general de Brigada de Estado, Carlos Enrique Aguirre Arrieta, lo notificó para presentarse en la Dirección de la Familia y el Menor.

 

“Nunca se me dijo para qué”, agregó Omar, explicando que la notificación alcanzó a otros compañeros. La recisión de sus servicios fue por una “restructuración” de la escuela, incluso se le explicaba la conveniencia de presentar su renuncia sin cargo y por razones particulares.

 

Además, fue amenazado con que en caso contrario se le aplicaría la Ley de Prescindibilidad y como consecuencia se coartaba la posibilidad de obtener posteriormente cargos similares tanto a nivel provincial como nacional.

Ya en plena democracia, en el año 1987, mediante decreto provincial se lo reincorpora a la Administración Pública provincial en los alcances de la Ley 717.

 

“A mí me encanta la docencia. Cuando se cierra la Escuela Granja y luego aparece el Taller, en los Cuarteles, tenía una moto Gilera y me iba a dar clases, por gusto mío. La entrega del legajo me deja un grado de satisfacción muy grande”, valoró Omar.

 

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